sábado, 3 de julio de 2010

LIBERTAD PARA TIBET








Hoy me he levantado con el ánimo de hablar de un problema internacional que desde 1950 existe en Asia.


El problema es el Tíbet, en la actualidad Región Autónoma del Tíbet (RAT) que forma parte de China desde 1950, año en el que el Ejercito Popular Chino invadió de forma salvaje el país del Everest.


Su Santidad el XIV Dalai Lama es el líder religioso y político (en el exilio) del Tíbet cuya lucha es el retorno a un Tíbet libre y de forma pacífica.


En los primeros años de exilio, Su Santidad apeló a las Naciones Unidas por el tema de Tíbet, resultando esta gestión en tres resoluciones adoptadas por la Asamblea General en los años 1959, 1961 y 1965, llamando a China a respetar los derechos humanos de los tibetanos y su derecho a autodeterminación.


En 1963, Su Santidad promulgó una constitución democrática, basada en los principios budistas y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como modelo para un futuro Tíbet libre. Desde entonces, Su Santidad ha sido el defensor más riguroso del propio experimento democrático de los refugiados, mientras que consistentemente reafirma su deseo de no mantener ningún cargo político una vez que Tíbet recupere su independencia. Su Santidad continúa presentando nuevas iniciativas para resolver el tema de Tíbet.


Ante la Asamblea por los Derechos Humanos del Congreso de Estados Unidos en 1987, él propuso un Plan de Paz de Cinco Puntos como un primer paso hacia la resolución de la futura situación de Tíbet. Este plan hace un llamado para que el Tíbet sea designado como una zona de no-violencia, y el término del masivo traslado de población china hacia Tíbet, la restauración de los más fundamentales derechos humanos y libertades democráticas, y el abandono del uso de Tíbet por parte de China para la producción de armamento nuclear y vertedero de basura nuclear, así como también la urgencia de "negociaciones serias" sobre el futuro de Tíbet.

En Estrasburgo, Francia, el 15 de junio de 1988, él se explayó sobre el Plan de Paz de Cinco Puntos y propuso la creación de un Tíbet democrático de libre gobierno, "en asociación con la República Popular China". En su discurso, el Dalai Lama dijo que éste representaba "la vía más realista para restablecer la identidad separada de Tíbet y recuperar los derechos fundamentales del pueblo tibetano, ajustándose a los propios intereses de China". Su Santidad enfatizó que "cual sea el resultado de las negociaciones con China, los tibetanos mismos han de ser la autoridad última y determinante".

Sin embargo, el 2 de setiembre de 1991 (Día de la Democracia en Tíbet), el Gobierno Tibetano en el exilio comunicó públicamente que la Propuesta de Estrasburgo se declaraba no valida y agregó : "Su Santidad el Dalai Lama dejó muy en claro en su declaración del 10 de marzo de este año que dada la actitud cerrada y negativa del actual liderazgo chino, él sentía que su compromiso personal con las ideas expresadas en la Propuesta de Estrasburgo quedaban sin efecto, y que si no había nuevas iniciativas de parte de China, él se considera libre de cualquier obligación ante las proposiciones que había hecho en su discurso en Estrasburgo. No obstante, él permanece firmemente comprometido con el camino de la no-violencia y a encontrar una solución al problema tibetano mediante negociaciones y entendimiento. Bajo estas circunstancias Su Santidad el Dalai Lama ya no se siente obligado a seguir la Propuesta de Estrasburgo como base para encontrar una solución pacífica al problema tibetano".
En base a todos estos motivos, a la responsabilidad, a la justicia personal y a la solidaridad, Opinión de Progreso apoya de forma tajante la independencia del Tíbet, y la autoridad de Su Santidad el Dalai Lama como persona capaz de instaurar un Tíbet libre y democrático en un futuro.

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