sábado, 28 de junio de 2008

La negación del nacionalismo español


"Yo no soy nacionalista y el Partido Popular nunca será nacionalista ni caminará por sus sendas como hacen otros". Lo dijo Mariano Rajoy en su discurso de presentación de candidatura ante el congreso del PP. Poco importa, por lo que parece, que minutos antes se preguntara: "¿Qué es lo que yo defiendo?". Y respondiera así: "Que la nación española no es ni discutible ni interpretable. Yo no estoy dispuesto a permitir que se interprete". Poco importa que acto seguido dijera que estaba dispuesto a dialogar con los nacionalistas "dejando a salvo la unidad de España, la soberanía nacional y la igualdad de los españoles". Cuestiones "sobre las que no vamos a aceptar ninguna consideración porque ellos están tan obligados a respetarlas como nosotros". Poco importa que defina al PP como "un partido nacional y coherente con sus principios y su idea de España". Pese a este ramillete de sentencias, y otras muchas más esparcidas a lo largo del discurso, Rajoy dice que él no es nacionalista. Realmente es ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el ojo propio. ¿Qué es este discurso, por otra parte el del PP de toda la vida, si no nacionalismo español? ¿Por qué Mariano Rajoy no se reconoce como tal? Al fin y al cabo, ¿qué tendría de extravagante que el que cree en la nación española como realidad "ni discutible ni interpretable" se proclame nacionalista español?


Esta confusión -deliberada o no- no es patrimonio exclusivo de Rajoy. Está muy extendida en todo el espectro ideológico español. Y se basa en el razonamiento siguiente: el nacionalismo es por definición excluyente; los nacionalismos periféricos son excluyentes porque definen unos paradigmas identitarios que convierten en figurantes o ciudadanos de segunda a los que no se identifican con ellos; la nación española no excluye a nadie, incluye a todos. Basta moverse dentro del propio discurso de Rajoy para comprender la falacia de este argumento. ¿No es excluyente un discurso que niega a los ciudadanos que ponen en cuestión la unidad nacional el derecho a discutirla?


Pero hay otro argumento falaz muy repetido para negar la existencia del nacionalismo español, que Rajoy también utiliza en su discurso: "No reconocemos los derechos colectivos sino los individuales". Yo también creo que los derechos son individuales, pero, por lo general, se conquistan y se defienden colectivamente. Lo cual no es un detalle menor. ¿Reconoce Rajoy a los ciudadanos de Cataluña la posibilidad de que en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión y de asociación política proclamen que Cataluña tiene carácter de nación, como hicieron en su Estatuto, o esto no vale porque es un derecho colectivo? ¿Proclamar que España no es ni discutible ni interpretable, e imponer a todos la obligación de aceptarlo así, es la afirmación de un derecho colectivo o la negación de derechos individuales?


No deja de ser un poco obsceno -o abusivo- que el único de los nacionalismos triunfantes de todos los hispánicos, es decir, el único que ha conseguido pasar de potencia a acto y tener un Estado, sea también el único que se niega a reconocerse en la condición de nacionalista. ¿Por qué se niega? Por varias razones: porque negarlo es una manera de eludir su carácter impositivo (cómo se puede pretender que se ha impuesto una cosa que no existe); porque el nacionalismo español lleva un lastre pesado de la época en que era componente esencial del sistema ideológico del franquismo; porque reservar la etiqueta de nacionalismo para los nacionalismos periféricos es una manera de marcarles, de situarles en un estadio ideológico arcaico alejado de la música liberal contemporánea; y porque atribuyendo, por definición, a los nacionalismos periféricos un carácter excluyente, niegan que el nacionalismo español también lo tenga porque no existe.
No se me ocurre que Sarkozy, como cualquiera de sus antecesores, tenga vergüenza de llamarse nacionalista francés o cualquier presidente de Estados Unidos, nacionalista americano. Es impensable lo contrario. Sin embargo, ¿por qué se avergüenzan los nacionalistas españoles? Porque en el fondo hay cierta conciencia del carácter precario -y complejo- de la nación española. Porque saben que es un sentimiento muy extendido pero no compartido por todos y mucho menos indiscutido. Y porque creen que así satanizan mejor a los nacionalismos periféricos.


El discurso de Rajoy ha coincidido con los éxitos de la nación española de fútbol. Los rituales de la tribu se han desplegado alcanzando momentos de insoportable ruido sideral. Como en todos los nacionalismos. Nada se parece más a la celebración de una victoria de la selección española que la celebración de una victoria del Barça. Si alguna diferencia hay es de idiosincrasia: los españoles son un poco más exhibicionistas y extrovertidos que los catalanes. Pero, a mí por lo menos, me parecen igual de fatuas, igual de horteras, igual de nacionalistas. Ni más ni menos.


JOSEP RAMONEDA - EL PAÍS - 26/06/2008

sábado, 21 de junio de 2008


Impresiones


El Gobierno aprobó ayer el impopular -por injusto- canon digital, que grava todos los soportes electrónicos susceptibles de almacenar información con tasas que oscilan entre 0,17 euros por cada CD y 3,15 euros por cada MP3. Este nuevo impuesto, con el que el Ejecutivo trata de compensar a los autores por los ingresos que dejan de percibir cada vez que se hace una copia de su obra, repercutirá inevitablemente en el precio final de la tecnología. El canon digital, concebido como un derecho de autor mal entendido, supone un sobregravamen indiscriminado. Zapatero castiga a todos los ciudadanos, con independencia del uso que hagan de los soportes tecnológicos, porque parte de la idea de que todos pirateamos derechos de autor y somos -por tanto- delincuentes en potencia. Puede ser lógico que las asociaciones de autores manifestaran ayer su satisfacción ante una nueva prebenda que redundará en sus beneficios con independencia de la calidad de sus obras. Pero no lo es que el presidente del Gobierno haga oídos sordos a las quejas de la multitud de ciudadanos que han protestado contra este impuesto preventivo. Baste recordar que la plataforma todoscontraelcanon presentó un millón de firmas en el Ministerio de Industria. Es además muy injusto que se graven por su rendimiento productos que ya han sido altamente fiscalizados en su origen. ¿Qué sentido tiene un CD o un DVD si no es para almacenar información? ¿No pagan los ciudadanos ya por lo que captan a través de sus teléfonos móviles? El Gobierno debería encontrar otro modo de perseguir la piratería. Tras la subida de la luz, esta nueva tasa socava aún más la capacidad adquisitiva de los consumidores y hace menos competitiva nuestra industria tecnológica, en comparación con la de EEUU o Asia.

EL MUNDO - 20/06/2008

sábado, 7 de junio de 2008

El Defensor del Pueblo recibe más de cien quejas en 2007 por la inmersión lingüística que sufre Cataluña




Los ciudadanos rechazan la imposición del catalán como lengua prioritaria en la educación. Ayuntamientos, servicios de Salud y oficinas de Tráfico vulneran los derechos de los castellanoparlantes.

06/06/2008 La Razón



Los ciudadanos de Cataluña que quieren comunicarse con la Administración en castellano o que sus hijos reciban la educación en su lengua materna, si ésta no es el catalán, encuentran cada día más trabas. Así lo demuestran las más de cien quejas que recibió el año pasado el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, y que recoge en el Informe Anual 2007, que ayer presentó ante el Senado.
Este «número significativo de quejas», señala el documento, se debe a que «la libre elección de lengua y el ejercicio de la libertad lingüística cuando se opta por el empleo de la lengua castellana padecen frecuentes limitaciones», según los denunciantes. El Defensor del Pueblo, que tiene interpuesto un recurso de inconstitucionalidad frente a determinados puntos del Estatuto de Autonomía catalán, no puede tramitar estas quejas hasta que el Alto Tribunal se pronuncie.
La institución sí ha podido, sin embargo, «investigar» las relativas a las actuaciones administrativas «que presentaban indicios de posibles vulneraciones de los derechos lingüísticos de los ciudadanos». Son los siguientes:
Impresos y reclamaciones. El informe destaca la queja de una ciudadana porque una determinada oficina de trabajo de la Generalitat no le había proporcionado la versión en castellano de impresos que necesariamente había que utilizar para solicitar una prestación contributiva. Además, «el impreso que se le facilitó para formular la reclamación por la falta de disponibilidad de los impresos, se le proporcionó únicamente en catalán».
Ignorancia de la ley. Según la memoria anual, un determinado ayuntamiento de la provincia de Barcelona parecía desconocer el derecho de un ciudadano (reconocido en el artículo 9 de la Ley de Política Lingüística) a recibir las comunicaciones y notificaciones en castellano, solicitud que este vecino había realizado al consistorio «sin resultado positivo».
«Vacunado» en catalán. En el ámbito de la Sanidad, un ciudadano remitió una queja al Defensor «ante la expedición, únicamente en catalán», del documento que acreditaba que le habían sido administradas determinadas vacunas que tenía que recibir ante la realización de un viaje. Según el Servicio Catalán de Salud, se trataba de un documento de carácter interno de la administración sanitaria, a pesar de que facultativos de otras comunidades autónomas o, incluso, de otro país, podían requerir a esta persona la tarjeta de vacunación.
Multas a Valencia. Una ciudadana de Denia (Valencia) remitió una queja a la institución, porque había recibido en su domicilio una comunicación, en catalán, del Servicio de Tráfico de Lérida.
Cerca de un centenar de quejas remitidas a Múgica no pudieron ser tramitadas ya que la institución recibió un escrito del Síndic de Greuges en el que recordaba que, según el Estatuto catalán, éste tiene la competencia exclusiva para supervisar la actuación de la Administración de la Generalitat y organismos públicos. El Defensor del Pueblo, que ha impugnado ese artículo, tuvo, sin embargo, que dar por concluida su intervención en estas quejas.